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El Arte de la Guerra, de Sun Tzú
Por Cecilia Izarraraz*

La mejor victoria es vencer sin combatir
y esa es la distinción entre el hombre prudente y el ignorante
Sun Tzú

Tiempos violentos vivimos, es cierto, y en este contexto suena quizá fuera de lugar proponer la escucha de un libro que desde su título pareciera una apología de la guerra, cuando más bien debiéramos estar buscando asideros para la paz. ¿Por qué hacerlo? Tal vez porque El Arte de la Guerra, aún cuando fue escrito hace más de dos mil quinientos años y desde su origen haya sido pensado específicamente para la milicia, sigue conservando su vigencia en un terreno mucho más amplio que el bélico. Más que un libro sobre la guerra, es una obra que permite comprender la raíz de un conflicto a la búsqueda de una solución.

Sun Tzú integra en su obra lo que tiene de estratégica y meditativa la filosofía oriental para aplicar con sabiduría el conocimiento de la naturaleza humana en momentos de confrontación, y eso ha permitido que al día de hoy su libro se considere una obligada herramienta en campos tan diversos como la diplomacia, los deportes, los negocios, la administración e incluso el comportamiento personal.

La historia nos demuestra que el conflicto es parte de la esencia de la naturaleza humana, que la confrontación y el poder identificado desde ámbitos tanto públicos como privados, forma parte de la vida cotidiana de las diferentes culturas pasadas y presentes. De esa manera se plantea la necesidad de gestionar, de establecer principios estratégicos que permitan construir otras formas de relación. Es allí en donde los principios de Sun Tzú encuentran un lugar propicio.

Es interesante identificar el núcleo de la filosofía de Sun Tzu sobre la guerra. Él señala estos dos principios: Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño. El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar. Es desde ese lugar que se reconoce la estrategia violenta como posibilidad sólo después de haber agotado todas las demás opciones.

En diferentes tiempos y lugares El Arte de la Guerra se ha convertido en inspirador de figuras históricas como Napoleón, Maquiavelo y Mao Tse Tung. En la historia reciente y en espacios geográficos y culturales cercanos, se sabe que este libro es lectura obligada para los miembros del ejército de los Estados Unidos, pero también en instituciones de educación superior con líneas de administración, de derecho y de formación política en México y otros países de América.

Cabe preguntarnos entonces qué es lo que ofrece un libro escrito en China hace más de dos mil quinientos años para incidir en formas de pensamiento tanto orientales como occidentales, en diferentes momentos y lugares de la historia. Considero que de manera central, da lo que un libro clásico debe ofrecer: una visión de mundo, vida y posibilidades que trasciende al tiempo pues sigue dando respuestas, no absolutas (ninguna lo es), pero sí válidas para vivir y aún sobrevivir en este mundo complicado y conflictivo que nos toca como seres humanos en este Siglo XXI.

 5 frases mágicas del Arte de la Guerra para ti:

1. El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar. La solución de cualquier problema es la mejor cuando es capaz de dejar de lado la confrontación.

2. Los guerreros victoriosos primero ganan y después van a la guerra, mientras que los guerreros vencidos primero van a la guerra y después buscan ganar. Ante una dificultad, debes analizar todas las posibilidades de solución y elegir la mejor, antes de actuar.

3. Preocúpate por la aprobación de las personas y serás su prisionero. Tus acciones deben tender hacia el logro de tus proyectos y no a satisfacer las expectativas de los demás. Tratar de complacer a los otros es la mejor manera de dejar de ser tú mismo.

4. Quien desea luchar debe primero saber el costo. La lucha siempre implica alguna pérdida, es por eso que debes poner en consideración dos cosas: si el objetivo del esfuerzo vale la pérdida, y si tienes los recursos suficientes para enfrentar la posibilidad de la derrota.

5. Nunca se debe atacar con cólera y con prisas. Es aconsejable tomarse tiempo en la planificación y coordinación del plan. Cuando las emociones sobrepasan la capacidad de pensar, es fácil que las acciones se vuelquen contra ti y que el arrepentimiento sea la consecuencia lógica. Con la cabeza fría se puede pensar en la mejor estrategia para lograr tus objetivos.

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