Jesús Ignacio Simón Zamora

Nació en Torreón, Coahuila, México el 1 de Febrero de 1959.

Ingeniero agrónomo, titulado por la SEP.

Ha asesorado organizaciones de productores agrícolas desde 1978. Principalmente en el sector cafetalero del sureste de México, ha cultivado hortalizas para exportación y actualmente desarrolla proyectos orgánicos de zarzamora y hortalizas.

Se ha preparado en Cuba en el desarrollo de microbiología de suelos y reproducción de microorganismos entomopatógenos y actualmente mantener relación con la facultad de biología de la Habana.

Es director de Gaia asesoría integral ambiental, S.A. de C.V., que elabora y comercializa insumos orgánicos para la agricultura y provee de servicios de capacitación a los agricultores.

Ha desarrollado proyectos de remineralización de suelos siendo pionero a nivel nacional en la utilización de harina de rocas en una gran variedad de cultivos. Ha impartido cursos, conferencias y diplomados a nivel nacional e internacional, en Centro y Sudamérica, Australia y Europa.

Colabora con organizaciones no gubernamentales en procesos de capacitación. Actualmente colabora con organizaciones de productores de caña, granos básicos, hortalizas y frutales en procesos de cambio hacia una agricultura orgánica.

Su obra: Microbiótica y remineralización de suelos en manos campesinas

Si quieres comprar el audiolibro o eBook de Micribiótica, visita los links abajo.

Cerramos los ojos y en un sueño de Vida nos dejamos “resbalar” bajo el suelo. Estamos en la obscuridad de la tierra que nos sustenta. Dejando que nuestra mente vuele, sentimos que una penumbra distante avanza hacia nosotros. Suenan a correrías, sobresaltos, música, alegría, contento. Es la orgía del amor, de la reciprocidad, del dar, del baile y la música. Son los Microorganismos bajo el suelo en sus relaciones con las Plantas.

Es la “juerga” de la Vida, una borrachera que se extiende por millones de años, es casi eterna. Quizás empezó hace quinientos o mil millones de años. Son los Microorganismos y las Plantas que han creado las redes en las cuales el dar es parte del recibir. Son los “amoríos bajo tierra”, son los orígenes de la Vida. Es la fiesta de la complementariedad que busca al otro porque así se “reproduce la Vida”. Es la complementariedad de la hembra y el macho

Estos amoríos se iniciaron con los primerizos coqueteos, “Que te doy, ¿que me das?” “Nos vemos mas tarde. Te invito a unos azúcares, chocolates de la vida”. “Déjame, yo en cambio trabajo sobre los minerales y te entrego comida cocinada, elementos solubilizados que son la base sobre la que se construye la Vida”, dice el activo microorganismo. Cada uno da lo que tiene y lo da con pasión porque es un intercambio de amor que espera la reciprocidad del don necesario.

Arriba, en esta “fábrica de la Vida”, las hojas son las instalaciones en donde se produce la química de la Vida, “el CHON” (carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno). Es la fábrica de la fotosíntesis de donde sale la proteína, los aminoácidos, los azúcares, los carbohidratos y las enzimas. Todo esto es el manjar que llega a los anhelantes Microorganismos que se abrazan a las raíces de las plantas para obtenerlos, y al mismo tiempo entregar lo que ellos han preparado y “cocinado”.

Los Microorganismos también tienen su fábrica, pero ésta se halla en el subsuelo. Ellos son los “coquetos” obreros que se especializan en diferentes procesos de acuerdo a sus preferencias y amores, como nos explica en forma sencilla y didáctica Ignacio Simón Zamora en este libro. El fósforo, el potasio, el azufre, el nitrógeno son solubilizados y preparados para que la planta pueda asimilarlos. Son los procesos de reciprocidad (no competencia) que generan la Vida.

Detrás de estas reciprocidades entre los Microorganismos y las Plantas está la lógica de la Vida”. Todo ser viviente se mueve entre dos necesidades: la de sobrevivir en base a la ingesta de alimentos para lograr que su cuerpo crezca y se mantenga funcionando; y la segunda necesidad que gira alrededor de su protección frente a su medio y adversidades o adversarios. Para satisfacer estas necesidades todo ser viviente crea sistemas auto-controlados, él o ella controla la producción de sus alimentos y cuando no logra satisfacer por completo sus necesidades, crea “alianzas”. ¿Quién me puede dar lo que yo no tengo y qué le puedo dar al otro lo que él o ella no tengan? Los dos –los Microorganismos y las Plantas—se necesitan. “Tenemos que ayudarnos”. Son entregas con amor, pero al mismo tiempo son relaciones por necesidad.

“Tenemos que ayudarnos, tenemos que protegernos mutuamente”. Se han creado las bases para el “el equilibrio social”. Hay una complementariedad que no subordina, pero tiene la capacidad de crear relaciones equitativas. Son las dos

fábricas que trabajan frenéticamente por la construcción de la Vida en espacios que se convierten en “territorios de paz”. Es la armonía que se ha ido moldeando a través de los millones de años de relaciones e interdependencias complementarias.

Esto es lo que nos trae Ignacio Simón Zamora, nuestro querido “Nacho”, en este sencillo libro. Nos toma de la mano y nos lleva bajo tierra para entender, de alguna manera, estos espacios de relaciones entre Microorganismos y Plantas en procesos de “equilibrio”, “organización”, de colaboración, de mutua defensa, creando los “territorios de paz”. Los equipos de “amor” solubilizan los minerales, crean salud, controlan las poblaciones, ponen en regla a los que se desmandan.

Todos estos “amoríos bajo tierra” se dan en un “hotel cinco estrellas” construido por la Materia Orgánica, en donde tanto la Planta como los Microorganismos encuentran, primero, suficiente alimento, segundo, placentera temperatura, tercero, abundante aire (oxígeno), cuarto, agua y por último, salud.

Este “espacio de Vida” y “territorio de Paz” es bombardeado y aniquilado por la gran industria de los venenos y los fertilizantes de alta solubilidad. La Vida, la complementariedad, la mutua ayuda y la Paz explotan en pedazos por las bombas de la industria que suelta desde el aire, los –cidas (herbi-cidas, fungi-cidas, nemati-cidas, acari-cidas). La muerte llega y aniquila “los amoríos bajo tierra”, la fuerza de la Vida y a la misma Vida.

Este pequeño libro nos hace entender que es posible retomar esos “amoríos bajo el suelo” como el arma de rebeldía en manos campesinas.

Francisco (Pacho) Gangotena Finca Caupí Molino

Quito, Ecuador Noviembre 2018

Ignacio Simón y su libro Microbiótica
Ignacio Simón y su libro Microbiótica